sábado, 18 de diciembre de 2010

Dos dodecálogo del cuentista, Andrés Neuman

Extraído de su libro de relatos "Alumbramiento", he aquí un dodecálogo de este escritor:

1) Contar un cuento es saber guardar un secreto.
2) Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre “ahora”. No hay tiempo para más ni falta que hace.
3) El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.
4) En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si es demasiado brillante, se olvida pronto.
5) Los personajes no se presentan: actúan.
6) La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.
7) El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.
8) La voz del narrador tiene tanta importancia que no debe escucharse demasiado.
9) Corregir: reducir.
10) El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
11) En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.
12) Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector.

He aquí otro nuevo Dodecálogo de un cuentista:

1) Si no emociona, no cuenta.
2) La brevedad no es un fenómeno de escalas. La brevedad requiere sus propias estructuras.
3) En la extraña casa del cuento, los detalles son los pilares y el asunto principal, el tejado.
4) Lo bello ha de ser preciso como lo preciso ha de ser bello. Adjetivos: semillas del cuentista.
5) Unidad de efecto no significa que todos los elementos del relato deban converger en el mismo punto. Distraer: organizar la atención.
6) Anillo afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocurren cosas escribe cuentos.
7) Los personajes aparecen en el cuento como por casualidad, pasan de largo y siguen viviendo.
8) Nada más trivial, narrativamente hablando, que un diálogo demasiado trascendente.
9) Los buenos argumentos jamás pierden tiempo argumentando.
10) Adentrarse en lo exterior. Las descripciones no son desvíos, sino atajos.
11) Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.
12) Un decálogo no es ejemplar ni necesariamente transferible. Un dodecálogo, muchísimo menos.


¿Os animais a comentar cuáles son los "mandamientos" que más os convencen? A mi me atraen especialmente el punto 12 del primer dodecálogo y el 7 del segundo. :-)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Sigo en activo

Sigo viva. De verdad. Aunque haga varios meses que no haya dejado una entrada, ya estoy recopilando material para actualizar el blog. Hubiese querido currarme una entrada sobre Elizabeth Gaskell aprovechando lo que descubrí durante mis vacaciones de agosto, pero no ha sido posible. Ya sabéis que pocos escritores pueden dedicarse a la escritura al 100% y, evidentemente, no soy una de esas afortunadas.

Pero, aunque suene a amenaza, volveré... :)

sábado, 12 de junio de 2010

Se parece a... (innovando las descripciones)

Desde hace un mes coordino unas sesiones semanales -muy informales- sobre el relato a un reducido grupo de gente entre 15 y 20 años . Lo divertido de nuestras reuniones es que es un intercambio mutuo. Me fascina su libertad creativa e imaginación, y lo que se puede llegar a obtener con unas buenas consignas (las extraigo de libros y las adapto a las circunstancias). Explico un aspecto (descripciones, el ritmo, la voz), luego escribimos y comentamos lo escrito. Gracias a estos ejercicios lúdicos he descubierto nuevos Mediterráneos que enseguido he puesto en práctica en microrrelatos. Como muestra, estos botones.

Consigna: describir un ambiente conocido (una cafetería, tu barrio) comparándolo mentalmente con los siguientes elementos y sin mencionarlos:
-Un mundo subterráneo
-Un caleidoscopio
-Un laberinto
-Un jardín
-Un sueño

Con las descripciones que obtuve, las reelaboré para convertirlas en microrrelato. Es fácil de detectar en qué me basé, porque las titulé de ese modo.

JARDÍN Los nuevos árboles aparecieron ayer. Eran tan altos que no alcanzábamos a vislumbrar su fin y, al mismo tiempo, esbeltos, de ramas cimbreantes que nos tentaban con sus hojas verde jade. Le dijimos a Payaso que no se acercase, pero nos ignoró. Hoy ha aparecido panza arriba y pronto lo sacarán del acuario. Aún seguimos sin entender por qué se empeñan en fabricarnos un edén de plástico.

LABERINTO Segunda calle a la derecha, luego torcer a la izquierda y avanzar doscientos metros. Un mensaje alfanumérico debería darme una pista, pero los mismos signos se repiten a ambos lados. Estoy completamente perdida. Si hubiese comprado un coche color fucsia ahora no me sentiría como una estúpida en el parking subterráneo del Corte Inglés.

CALEIDOSCOPIO La cafetería está en el sótano de un hotel, pero las paredes rutilan con un enramado de hojas carmesíes y doradas. Ni la voz del camarero ni la de los clientes alteran ese mundo granate y dorado, deliciosamente bicromo. Giro sobre mí misma y provoco un remolino donde flotan las máscaras áureas que adornan las ventanas y los asientos color emperador. Mis amigos no me han dejado traerme el caleidoscopio, pero siempre fui una chica con recursos.


Un acuario descrito como un jardín, un parking analizado como un laberinto y una cafetería vista en modo caleidoscopio. ¡He disfrutado realmente con estos juegos ludoliterarios!

domingo, 9 de mayo de 2010

Descripción, acción y personaje; Henry James

La gente habla de descripción y diálogo, incidente y descripción, como si fueran belicosamente distintas, en vez de mezclarse entre sí a cada aliento y de ser partes íntimamente asociadas en un esfuerzo general de expresión. No puedo imaginarme una composición que exista por bloques, ni concebir, en novela alguna digna de ser discutida, un pasaje de descripción que no tenga intención narrativa, un pasaje de diálogo que no tenga intención descriptiva, un matiz de realidad, sea el que sea, que no participe de la naturaleza del incidente, o un incidente cuyo interés no derive de otra fuente que no sea la fuente general y única del éxito de una obra de arte: la de ser iluminadora.
[...] ¿Qué es el personaje, sino la determinación de la acción? ¿Qué es la acción, sino la ilustración del personaje?

El arte de la ficción
Henry James

sábado, 1 de mayo de 2010

Fogonazos sobre el cuento, VVAA

"El cuento es un género en el que vale tanto lo que se dice como lo que se oculta", Cristina Fernández Cubas

"Un buen cuento es el que regala una sensación verdadera -o la actualiza-", Marcelo Cohen

"[Los cuentos son] pequeñas historias que se vuelven significativas gracias a la forma de mirarlas del lector", Jesús Ovejero

"Un buen cuento nos proporciona un vislumbre, una intuición fulminante, el instante en que un hombre cree descubrir realmente quién es y abraza su destino", Mercedes Abad

El arquero inmóvil. Nuevas poéticas sobre el cuento.
Recopilación de Eduardo Becerra.
Textos de VVAA

sábado, 10 de abril de 2010

Cuento y revelación, Ana María Shua

[...] que una anécdota sea capaz de transmutarse en cuento no depende de los hechos en sí, no depende de lo insólito o atractivo o misterioso de los sucesos, sino del golpe en el plexo solar que esos sucesos provoquen en el presunto autor. La más asombrosa de las anécdotas no es un cuento porque le falta el elemento que distingue a la literatura del resto de los discursos: la revelación.

[...] En un cuento largo, breve o brevísimo, algo queda expuesto, revelado (pero nunca desvelado), algo que no es posible expresar de otro modo, porque si lo fuera escribiríamos un ensayo y no una ficción. Es el absurdo del universo, la inconsistencia de la vida, el olor de la muerte que nos define como humanos. O cualquier otro misterio que el cuento jamás nos va a aclarar, porque la revelación que contiene es la puesta en evidencia del misterio, y no su resolución.

El arquero inmóvil. Nuevas poéticas sobre el cuento.
Recopilación de Eduardo Becerra.
Texto de Ana María Shua

viernes, 15 de enero de 2010

Infancia y literatura, Ohran Pamuk

Lo mejor de escribir, de la escritura creativa, es poder olvidar el mundo como un niño, sentirse sin responsabilidades al tiempo que nos divertimos como más nos apetece, jugar con las reglas y leyes del mundo conocido como si fueran juguetes y, mientras hacemos todo eso, notar con un rincón de la mente la existencia de una profunda responsabilidad que yace tras todas esas diversiones infantiles y libres y que luego vinculará por completo a los lectores. Puedes jugar todo el día, pero en lo más profundo sientes que también eres más serio que nadie. Te tomas en serio la esencia y la inmediatez de la vida con una sinceridad de la que sólo son capaces los niños. Como tú mismo has establecido con valentía las reglas del juego que libremente te has inventado, sientes que los lectores te seguirán, arrastrados por la atracción de esas normas, de tu lenguaje, de tus frases, de tu historia. La escritura es la capacidad de hacer que el lector diga: "Yo también iba a decir eso, pero no he sido capaz de ser tan niño".

"El autor implícito"
(ensayo del libro "La maleta de mi padre")
Ohran Pamuk