sábado, 12 de junio de 2010

Se parece a... (innovando las descripciones)

Desde hace un mes coordino unas sesiones semanales -muy informales- sobre el relato a un reducido grupo de gente entre 15 y 20 años . Lo divertido de nuestras reuniones es que es un intercambio mutuo. Me fascina su libertad creativa e imaginación, y lo que se puede llegar a obtener con unas buenas consignas (las extraigo de libros y las adapto a las circunstancias). Explico un aspecto (descripciones, el ritmo, la voz), luego escribimos y comentamos lo escrito. Gracias a estos ejercicios lúdicos he descubierto nuevos Mediterráneos que enseguido he puesto en práctica en microrrelatos. Como muestra, estos botones.

Consigna: describir un ambiente conocido (una cafetería, tu barrio) comparándolo mentalmente con los siguientes elementos y sin mencionarlos:
-Un mundo subterráneo
-Un caleidoscopio
-Un laberinto
-Un jardín
-Un sueño

Con las descripciones que obtuve, las reelaboré para convertirlas en microrrelato. Es fácil de detectar en qué me basé, porque las titulé de ese modo.

JARDÍN Los nuevos árboles aparecieron ayer. Eran tan altos que no alcanzábamos a vislumbrar su fin y, al mismo tiempo, esbeltos, de ramas cimbreantes que nos tentaban con sus hojas verde jade. Le dijimos a Payaso que no se acercase, pero nos ignoró. Hoy ha aparecido panza arriba y pronto lo sacarán del acuario. Aún seguimos sin entender por qué se empeñan en fabricarnos un edén de plástico.

LABERINTO Segunda calle a la derecha, luego torcer a la izquierda y avanzar doscientos metros. Un mensaje alfanumérico debería darme una pista, pero los mismos signos se repiten a ambos lados. Estoy completamente perdida. Si hubiese comprado un coche color fucsia ahora no me sentiría como una estúpida en el parking subterráneo del Corte Inglés.

CALEIDOSCOPIO La cafetería está en el sótano de un hotel, pero las paredes rutilan con un enramado de hojas carmesíes y doradas. Ni la voz del camarero ni la de los clientes alteran ese mundo granate y dorado, deliciosamente bicromo. Giro sobre mí misma y provoco un remolino donde flotan las máscaras áureas que adornan las ventanas y los asientos color emperador. Mis amigos no me han dejado traerme el caleidoscopio, pero siempre fui una chica con recursos.


Un acuario descrito como un jardín, un parking analizado como un laberinto y una cafetería vista en modo caleidoscopio. ¡He disfrutado realmente con estos juegos ludoliterarios!